Una "patología" crónica persigue a los pobladores de San Javier. Decenas de familias estuvieron más de 20 días sin agua, y otras siguen con el faltante. Comprar agua mineral les implica a los vecinos de la zona un gasto de $400 por semanas; en la escuela tuvieron que "hacer milagros" para cocinar para los 150 alumnos. Cañería vieja, poco mantenimiento y parches flojos son las explicaciones de siempre.